

La Semana Santa representa unas de las festividades más importantes y veneradas en Mallorca, formando parte de las tradiciones religiosas y populares más relevantes de la Isla.
Son días de recogimiento, procesiones, frit, panades i robiols.
Tal es así, que Capdepera y Cala Rajada las celebran de manera independiente y propia.
El Domingo de Ramos es el primer día de los actos litúrgicos de la Semana Santa. La plaza de la Iglesia de Cala Ratjada y la del Sitjar en Capdepera acogen las bendiciones de los numerosos ramos de olivo o de paumas que la multitud de presentes recogen para después procesionar juntos hacia su respectiva iglesia, donde el tradicional oficio con motivo de esta festividad.
Es tradición que durante toda la Semana Santa, los fieles coloquen estos ramos o paumas en las puertas, ventanas y balcones de sus casas, conmemorando así el día de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén aclamado por toda la gente.


El Jueves Santo, por la tarde (a las 19 horas en Cala Ratjada y a las 20.30 horas en Capdepera), se lleva a cabo el primero de los actos previstos para estos días: la Misa Crismal, en la que el párroco lava los pies a doce feligreses, emulando a Jesús con los Apóstoles antes de la celebración de la Última Cena.
A su conclusión, (a partir de las 21 horas) realiza la procesión del Jueves Santo, en la que las Cofradías de la Esperanza y la Verónica desfilan por las calles del barrio antiguo de Capdepera, Vila Rotja.
Al día siguiente, el Viernes Santo, por la tarde, tras el oficio (19 horas), es tradición en Cala Ratjada celebrar Es Davallament, representando el emotivo momento en que Jesús fue bajado de la cruz tras su muerte.
Mientras, en Capdepera se celebra una misa (20.30 horas), a cuya conclusión, las cofradías vuelven a salir en procesión. En este caso lo harán por las calles del barrio de Vila Nova.
La emotividad y protagonismo del Jueves y Viernes Santo son continuados el sábado, día de Vigilia Pascual, en el que se renuevan las aguas bautismales, a la espera de la celebración de la Resurrección.


El Domingo de Pascua, el día por excelencia de la Semana Santa, representa momentos de alegría y fiesta para todos los fieles.
A mediodía, Capdepera vive el esplendor con la procesión El Encuentro. Las imágenes de Jesús resucitado y la Virgen se ven frente a frente en una plaza des Sitjar abarrotada de gente, en la que se realiza una suelta de palomas al son de las melodías interpretadas por la Banda de Música.
Ambas imágenes procesionan por las calles más céntricas del pueblo para dirigirse hacia la parroquia de Sant Bartomeu, donde se celebrará la Misa de Pascua.
En Cala Ratjada, dicha procesión discurre por la calle principal (Elionor Servera) y diversas vías del núcleo costero en su camino hacia la iglesia. Este año, está previsto que El Encuentro, que se celebrará a las 10 horas, antes del oficio de Pascua.
Es una jornada para disfrutar de la religiosidad y las tradiciones, entre ellas las gastronómicas, típicas de estas fiestas: el frit de Pàsqua, las panales y los robiols.
Una de las tradiciones propias del municipio de Capdepera se celebra el Lunes de Pascua, día en que, desde hace más de décadas, los jóvenes se dirigen a las dunas de Cala Agulla a búsqueda de los huevos pintados de diversos colores (con chucherías en su interior) que los mayores han escondido bajo la arena.
Antiguamente, este día era destinado también a la bendición de los enfermos. El párroco, acompañado de las autoridades y la Banda de Música, recorrían las casas del pueblo para dar la bendición y la comunión.
Por la tarde, se hacía el recorrido por fora vila, para bendecir las casas y posesiones de la zona rural.


Pero, las celebraciones de Semana Santa no acaban aquí. El domingo siguiente al de Pascua, Día del Àngel (este año es el 16 abril), la gente se dirige a las playas de Cala Agulla o Cala Mesquida, entre otras, para comer las últimas panades y robiols que les han sobrado de la Semana Santa, y pegarse además el primer baño del año en el mar, para dar por inaugurada así la temporada de verano.
Gente procedente de otros municipios cercanos, principalmente de Artà, antiguamente disfrutaba también de esta celebración trasladándose con camiones desde sus núcleos de población.
Todas estas celebraciones han convertido, con el paso de las generaciones, a la Semana Santa en una tradición muy arraigada en la sociedad gabellina y de toda Mallorca, haciendo de ésta una festividad ineludible en el calendario anual religioso y pagano.